¿Qué significa “enigmática alma rusa”?

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| sábado, 28 de julio de 2012


Qué es una “enigmática alma rusa”? Para comenzar me gustaría reflexionar sobre el significado mismo de la palabra, antes de hacer el intento de responder a una pregunta tan atrevida. Alma, es una cosa enigmática la mires por donde la mires. Pensamos poco en su existencia, nos preocupamos poco por su estado, pero de todos modos estamos seguros de que la tenemos o algo parecido, y no se nos va a escapar a ningún lado. Entonces, si tenemos una relación tan particular con nuestra alma, qué nos queda decir sobre la rusa, y encima, enigmática? La “rusidad”, si me permiten la expresión, consiste no sólo en el idioma ruso, cultura rusa, literatura, etc. Ser ruso no significa tampoco haber nacido ruso, hay que serlo siempre, hay que convertirse en uno. Y aquí es donde regresamos a la parte de alma. Es diferente del idioma, es diferente de la cultura, es hasta diferente de nuestros intereses pero tiene un poco de todo eso.

La verdad es que yo nunca viví en Rusia. Nací en Kazajstán, luego de terminar primer grado mi madre decidió mudarse, mientras más lejos mejor. Obviamente, en un principio hacíamos lo posible para parecer más argentinas y menos extranjeras, para poder cambiar rápidamente nuestras vidas. Por suerte, nos duro muy poco. Rápidamente pasamos a marchitarnos lejos de nuestra patria, comenzamos a sentir que había “algo”, y era eso lo que nos estaba haciendo falta de manera salvaje. Comenzamos a ir a la Iglesia, volvimos a festejar las grandes (y pequeñas) fiestas rusas, le pedimos a la abuela que nos envíe un samovar y nos bajamos un montón de películas rusas. Primero descargamos todas las viejas, y luego seguimos bajando todo lo que teníamos a mano. Leíamos libros y revistas en nuestro idioma y cada domingo preparábamos “pirogi” o mejor aún, “vareniky”

Puedo decir que mi mama se calmo, pero yo seguí por mucho tiempo sin encontrarme a mí misma. Ahora, muchos años después, entiendo que es lo que necesitaba en aquel entonces. A mi alma rusa hubo que educarla, pero lejos del país que me vio nacer. Tenía la necesidad de entender y valorar, quien soy, por qué Rusia me atraía como un imán , que hay allá que no hay en ningún otro lado. Y ahí encontré mi alma, por siempre propiedad de mis tierras. Entender eso me ayudó a entender de verdad que es ser rusa y que necesito serlo, como necesito comer o respirar. Eso es lo que me lleva a querer descubrir siempre algo nuevo o algo viejo sobre mi gente, sobre Rusia, sobre mí. Para que siendo una orgullosa argentina, continuar siempre siendo rusa.




Una estúpida historia de amor

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| martes, 24 de julio de 2012

Natalia tiene cuarenta años, o por o menos eso dice, y no nos queda otra que confiar, por más que siempre esta la sospecha de que las mujeres cumplen un año cada dos o tres luego de la tercer década. Tiene un esposo respetable, dos hijos rubios, un perro, un pez llamado Jack, un departamento en Almagro y 21 días de vacaciones. Una vida común. Hace años que no come una sola papa frita, lo cual es muy notable en su cuerpo, sobre todo en sus glúteos. Unos días atrás decidió hacer un cambio y se cortó el pelo, que ahora siempre recoge en una apretada colita para que no le moleste.

Es domingo y Natalia está colgando la tanda del lavado en el balcón. Decidió que va a hacer pastas para comer y calculó cuanto faltará para que su familia regresé del club. Mientras colgaba el último calcetín, se dio cuenta de que iba a engañar a su marido. La realidad llegó a ella como una repentina tormenta de verano. Entender que lo que estaba a punto de ocurrir no la puso ni feliz ni triste. No hubo ningún gesto en la cara que pudiera delatar sus pensamientos, solo un corto suspiro. Suspiro de resignación. Sonó el timbre que interrumpió por un momento sus recuerdos. Esos días lejanos, cuando ya no era niña pero tampoco adolescente y pasaba días enteros jugando fútbol y trepando a los arboles en el predio de la iglesia, jugando al rinraje y comiendo damascos sin lavar... Timbrazo de nuevo. Había dejado puesta la llave en la cerradura y los hombres de la casa no podían entrar. Fue hasta la puerta mientras en su mente había un niño sin la remera puesta, un adolescente de enormes y brillantes ojos negros con pestañas kilométricas apoyado en la reja. El mismo niño con los hombros muy bronceados y las rodillas lastimadas, pateando la pelota contra el portón. El mismo morocho sacando a pasear el perro cuando ya había oscurecido. Una niña descalza y su vestido amarillo a lunares, una chica patinando, una casi adolescente subida al techo de su casa dónde en la seguridad del escondite que ofrecían las ramas de un árbol , observaba al morocho arreglar su bicicleta.


-¿Qué haces Natalia?
-¿Quee? Ai....!!
Estaba agarrando la olla de la salsa con su mano desnuda. Inmediatamente soltó la olla salpicando las paredes con tomate. Absorta en sus pensamientos, estaba anestesiada del dolor, pero una vez disueltos los recuerdos la quemadura se hizo notar. Rápidamente abrió la canilla y puso la mano debajo. Ya no tenía ganas de cocinar, terminó de hacerlo su marido. Comer, comieron igual. Un día domingo, como cualquier otro. ¿Cómo cualquier otro?

                                                                         II

Dejó a sus hijos en el colegio y siguió rumbo a la oficina. Su esposo se había ido mucho más temprano a visitar las instalaciones de Mercedes, por eso ella se quedo con el auto. A media mañana seguramente tendrían una reunión importante sobre los nuevos beneficios para los clientes. Natalia tenía algunas ideas interesantes pero no había tenido tiempo de hacer una presentación respetable. Hacía años en realidad que se dedicaba a tareas más aburridas, la administración, la agenda de reuniones, tareas diversas pero nunca arriesgadas. Está vez todo fue una serie de sorprendentes circunstancias. Cuando era joven fue distinta, se creía atrevida, creativa o quería serlo. Pero esta vez sacó a relucir su carácter testarudo de niña caprichosa e impulsó el cierre del trato, no tan conveniente para sus superiores como para ella misma. Esto lleva a que todas las responsabilidades cayeran directamente sobre su cabeza. Pero es no importaba, porque después de todo, tenía la posibilidad de verlo a él muy seguido. Ella ya se preparaba para lo peor. Ese miedo irracional a vivir, es lo que le había impedido siempre a ser auténticamente feliz, o por lo menos parecido. Pero de repente las neuronas le hicieron chispas y se le ocurrió una idea. Tenían una pasante en su equipo, con pocas ideas, menos personalidad pero una capacidad admirable de obedecer Ella haría la presentación durante a mañana y luego Natalia la llevaría. Se miró al espejo, se veía bien. La esperaba el día que había esperado demasiados años como para contarlos.
Mientras se subía al ascensor volvió la nube espesa de millones re recuerdos. 

-Ella es Nati, de gustos raros- carcajadas.
-Jajaja, me llamo Nahuel.
-Si si, ya sé, un placer conocerte.

No se sabe porque esa noche hicieron como si nunca antes se hubieran visto ¿Habría sido el miedo de que no se acordaran el uno del otro? ¿Se habían olvidado de esa tarde de verano, cuando un auto se la llevó y ella se quedó pegada al vidrio de atrás, despidiendo con la mirada al morocho?
Esa noche la vida volvió a juntarlos a ellos , en esa fiesta. Allí estaban, Nati y Nahuel, en los últimos años adolescentes. Los recuerdos de esa noche son borrosos, al menos de lo que fue la fiesta. Todo se perdió, todo se hundió. Se cubrió de una nube gris. No se escuchaba nada ni nadie. Nati solo podía oír su voz, su risa y ver sus enormes brillantes ojos y sus pestañas kilométricas. El miraba su pelo lacio y brillante que le caía sobre la cara y sus manos con dedos de pianistas. Se contaron sus proyectos en el primer año de la universidad, sus sueños, compartieron sus mundos, y algunas veces se quedaban mudos, deseando como un niño desea una golosina, los labios del otro.
La noche pasó volando, se quedaron dormidos en el sillón agarrados de la mano, pero sin besarse ni esa noche, ni muchas otras que vinieron después.
Natalia recordaría para siempre su entrada a esa fiesta, como saludó a sus amigos para finalmente reposar su mirada sobre ella. A esa noche le siguieron muchos mensajes, muchas tardes, otras noches y finalmente un beso. Que extraño eso, pero Natalia recordaba con muchísima más nitidez el último beso, años después, que el feliz y dulce primer beso. Salieron unos meses, compartieron amigos, fiestas, besos, abrazos. Pero que podemos esperar de adolescentes ¿no? Inestabilidad, confusión, el viaje de egresados, historia de chicas en el cuarto de Nahuel. La soledad de Natalia, otro hombre que supo aprovechar ese lugar, distanciamiento, poco compromiso y finalmente su fiesta de egresados, donde se produjo el desastre. 

-Así podemos hacer un cuadro comparativo 
-¿Cómo?
-Como un cuadro comparativo ¿No le gusta la idea?
-Mmm... sí, es buena. Habría que cambiar la fuente así resulta claro en la presentación
-Sí,y quizás un cambio de colores ¿no le parece?
-No Roxana, los colores están bien

La pasante siguió trabajando con cara de enojada y Natalia se volvió a mirar en el espejo. Estaba radiante.
                                                                         
                                                                            III

Algunos se preguntarán si sintió culpa, la respuesta es sí, claro que sí. ¿Pensó en su marido? Sí, por supuesto que lo hizo. ¿Si pensó en sus hijos? Lloró por sus hijos, rogó que ellos sean mejores personas. ¿Se arrepintió? Jamás. Era como arrepentirse de haber nacido, o de haberse tomado el colectivo que uno estaba esperando. Era inevitable, estaba ahí y siempre había sido así. ¿Se amaban? Esa era una buena pregunta. Se habían amado, sí. Pero pasaron tantos años, tantos sentimientos, pasó la juventud. El amor no pudo haber muerto, había casi nacido con ellos. Pero se encarno en ellos, ya no podían identificarlo, se había vuelto su piel, el aire en sus pulmones.

La pareja, afortunadamente o lamentablemente, sigue existiendo. Las dos, la familia de Almagro y la historia condenada de Nahuel y Natalia. Así a escondidas, entre reunión y reunión. Así entre cena y calcetines. Así transcurren sus vidas. Natalia podría ser su vecina, o su tía. No la juzgue, porque la realidad es que la vida no viene con instrucciones.

Tantos extraños en un mismo lugar

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| miércoles, 8 de febrero de 2012


¿Sabés dónde queda Kazajstán? ¿Sabés cual es su capital? Si la respuesta es positiva, la verdad es que no perteneces a la mayoría. Es más, si yo no hubiera nacido en ese país de estepas y de montañas seguramente tampoco lo sabría.
Hace poco conocí una pareja de la República del Salvador, y tuve un sentimiento de desconcierto completo, ¿como es que no se nada del Salvador si están acá no más, ni tengo que cruzar el charco llamado Océano para llegar? La verdad, una vergüenza mis conocimientos geográficos y culturales. Podría consolarme diciendo, que no soy la única, que lo de ser desculturalizados” es común, aunque eso me pone peor todavía. Vivimos en un mundo globalizado pero a grandes rasgos ni sabemos cuántos países hay. Además, reflexionemos sobre el concepto de “ país”, un abstracto imaginario creado por y para la humanidad con la paradoja de que la humanidad ni se interesa por lo que encierran sus rebuscados imaginarios. Una globalización de algo que no sabemos bien qué es pero en general creemos más o menos en eso. Sólo cuando nos dicen “estamos en contra de la “yankeelización” , parecemos estar todos de acuerdo y nos ponemos la camiseta de la lucha por la autonomía nacional, por la autenticidad y le gritamos al mundo “mirá, somos re auténticos”. Perdón lectores por lo que voy a decir, pero los norteamericanos la hicieron re bien. Todos dijimos al menos una vez en la vida (quizás más de una)” los norteamericanos son unos genios”.  Ahora responda, dijo alguna vez “los kazajos son unos capos o los salvadoreños hacen la diferencia en el mundo”. ¿y será eso porque no los son o porqué no la hacen? Yo opino que no, no decimos nada de ellos porque todavía nos queda la suficiente cordura de no opinar de todo sin conocimiento, de algunas cosas sí, pero no de todo por suerte. En este mundo de opinólogos amateur y ya no tanto, aún hay mucho lugar para aprender, espacio suficiente para la búsqueda, aspectos interesantes jamás percibidos. Ampliemos nuestros sentidos, desarrollemos nuestra sana curiosidad, preocupemonos por lo que está en nuestro mundo, tan lleno de vida, tan lleno de novedades, de solidaridad y de diversidad. Gustemonos así, raros.
Cuando me bajé por primera vez de una avión en tierra argentina lo primero que me sorprendió fue una palmera. En este momento, 13 años más tarde, me llama la atención el insignificante objeto que me asombró cuando había otras tantas cosas para sorprenderse. Y sin embargo, ese es el primer recuerdo de la Argentina, lo cual en realidad es muy lógico, pensar que yo nunca había visto antes una palmera en mi vida, al menos no una natural. Hoy por hoy, lo que busco es dignificar el significado de las diferencias, son las que nos hacen interesantes, atractivos. Y si nos parecen muy incomprensibles  mejor, dejemoslo así, no todo fue hecho para entender, hay cosas que quizás es bueno contemplar y nada más.
Kazajstán y Argentina poseen casi la misma superficie y sin embargo mirándonos así, desde lejos, desde continentes tan distanciados nos parecemos igual de insignificantes. En el año 1998 lo que yo sabía de Argentina era que bailaban el tango y que jugaban bien al fútbol, hecho que hace a la producción de mitos extraños, como que todos , sin excepción ,saben bailar tango, algo así como que se baila en los bares mientras te tomás el cafecito de la mañana. Lo bueno es que ustedes son relatívamente famosos, sabíamos dos cosas sobre su sociedad, lo que no sé si es recíproco, y eso que Kazajstán sustenta gran parte de su economía en el  turismo. O eso hacían , pero con eso de la crisis las cosas cambian y no sabemos bien para qué lado. Abren sus puertas al mundo, para que vean su cara bonita, pero me parece que para los argentinos queda bastante lejos, más cómodo ir a Florianópolis. Y otra cuestión que influye mucho es el precio del pasaje, 1500 dolores lo que sería tomando el dolor a 4.23 que estaba el día de ayer da un monto de: 6.345 pesos argentinos. Creo que me acabo de dar cuenta que la próxima vez que me vaya de visita a mi país va a ser dentro de unos 50 años aproximádamente. Habría que hacer huelga en la puerta de las aerolíneas, que nadie viaje si no todos podemos, aunque déjenme adivinar, no le veo un futuro próspero o exitoso a esa huelga. Que injusticia, nosotros promovemos el turismo y las aerolíneas promueven ese precio, no nos estamos entendiendo.
También tenemos un Cosmódromo , Cósmodromo de Baikonur se llama, que en realidad no está cerca de Baikonur, sino que se llamó así para confundir a los norteamericanos respecto a su ubicación, claramente ahora ya sabemos dónde queda exactamente, a 200 km de mar de Aral. Fue  uno de los primeros que existió, un proyecto muy osado para los años 50. Ahora está bajo el dominio de Rusia pero en territorio de Kazajstán. Es que en la época de la Unión Soviética todo eso se confundió bastante, cuando la  URSS se separa, no se entendía muy bien qué era de quién, ni si eras ruso o eras kazajo . Es que te quedabas del otro lado de la frontera y listo, fuiste, cambio de nacionalidad. Pero cambio para el resto del mundo, para las organizaciones internacionales, porque puertas adentro, o en realidad, frontera para adentro se sabe muy bien si sos ruso o qué sos, y se marca también. En mi DNI figuro como kazaja, en realidad como kazaka por cuestiones de traducción, y en mi pasaporte también. Pero cuando estoy en Kazajstán soy rusa, no importa lo que digan mis papeles o lo que yo diga, soy rusa y punto. Es en realidad un tema muy complejo que sólo introduciré. Me imagino que los verdaderos ciudadanos de Kazajstán se sienten bastante invadidos, los rusos llegaron, pretendieron borrar sus costumbres y su idioma y ahora se llaman kazajos. Cuando por fin eso debería ser cambiado, los rusos seguimos ahí, porque están nuestras casas, porque están nuestros trabajos, porque está nuestra vida y los kazajos nos hablan en kazajo y no los entendemos porque nunca nos enseñaron, porque nunca quisimos aprender, porque no lo vimos necesario. No hablo de la contemplación de lo distinto, hablo del desinterés. Vuelvo a repetir es un tema muy complejo, dos sociedades en una. Y no hablo de Argentina y Kazajstán, que están a mil kilómetros, sino de Rusia y Kazajstán que son limítrofes.
Además de ser exportadores de gas, petróleo y carbón, construimos unos edificios espectaculares em las alturas y tenemos una pista de patín de difícil acceso porque está suspendida entre medio de dos montañas.
Quizás dé la falsa impresión de que estoy haciendo una propaganda turística o descargándome la frustración de ser un país poco conocido, pero de ninguna manera fue esa mi intención. Lo que quiero es que conozcamos de una manera no nociva, no hace falta arrancar una flor de raíz para saber cuál es, con el mundo pasa igual, podemos aventurarnos en el, no debemos ser indiferentes con nuestro alrededor, pero sin dañarlo, pasar por los caminos dejándolos tal cual los encontramos.
El mundo nos necesita y nosotros lo necesitamos.

 

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