Cartas a la nada

0
| martes, 7 de junio de 2011

Yo nunca debí besarte. Ese beso maldito con gusto a miel amarga. Ese beso prohibido y condenado por todos y por mí misma. Ese juego de seducción perverso y ruin. Tus ojos son mi desgracia, tu brillo de esmeralda, magia negra. Tus manos me hundieron en el océano de la oscuridad, en el mar de la vergüenza. Tu voz, veneno en mis oídos. Te convertiste en viento para recorrer el mundo en busca de tu musa y ahora yo me enfrento al huracán para sentir tu abrazo. Te convertiste en río para ser imparable y ahora yo me duermo bajo el agua para respirar tu aire. Te convertiste en fuego para ser invencible y ahora yo ardo en la hoguera para que seas mi último recuerdo. Desearía que fuera más difícil seguirte, pero no, vos dejas un rastro inconfundible, un olor a bosque, a libertad. ¿Cómo no encontrarte? Y yo creía que me rescatarías del vacío. Ay tonta de mi, ay que atolondrada .

Que patética ahora, poco original. Escribir consciente de que jamás me leerás. Tantas cartas en la historia fueron escritas por mujeres desesperadas, tantos adioses a nadie. Yo seré una más, una de aquellas derrotadas. No seré inteligente, seré una amante olvidada y estúpida.

Fue peor que pienses en mí, porque hizo que llore por ti. Hubiera preferido que me ignores porque me hubieras obligado a olvidarte, estoy segura que podría haberlo logrado. Pero ahora ya no, consumiste un trozo de mi alma, mordiste mi corazón como si fuera manzana.

Y hoy ando vagando por los lugares donde vagaste, donde te espié de lejos. Y hoy ando llorando por cada melodía de violín aunque ya sin oírla. Y escucho tu voz dentro mío. Abrasadora, destructora, dañina, aniquiladora, simplemente deliciosa. Tus palabras, tus gestos, todos grabados sin excepción en una película interminable. Y siento tus labios otra vez, sabor a miel amarga, sabor a vidrio mezclado con azúcar, sabor a lagrimas. Y vive en mi memoria claramente el beso primero, lo percibo otra vez con todos mis sentidos, temblando yo de frío o de miedo o de culpa. Maldito seas, maldita tu obra, y maldita yo por adorarte.

¿Y ahora qué? Y ahora la nada misma. Nadie muere de amor. La pasión te puede consumir, podés ahogarte en tu llanto, pero no es el amor, son las personas las que matan. Y ahora la nada misma. Solo la sombra de un sabor, solo el eco de una conversación. No hay olvido, no hace falta el perdón, ya todo fue dicho, las verdades vomitadas tantas veces que sobran conclusiones, sobran despedidas, nada más puedo agregar. ¿ Odiar, amar? Es ridículo diferenciarlo, una tontería preguntarme. Siempre fue igual, mirarte desde la sombra y pedir a gritos que me mires. Odiar que me sonrías, amar tu sonrisa. Ay de mí, que loca, que débil. Jamás debí besarte. Y hoy, contaminada por tu esencia, solo deseo verte deslumbrar. Y hoy, intoxicada con tu perfume, solo deseo verte conquistar. Por favor, que la gris realidad no te distraiga de tu mundo alucinante.

Te admiré como artista, te respeté como maestro, te odié como hombre y te amo como recuerdo. 
 

Copyright © 2010 desfasaje sincronizado Blogger Template by Dzignine