Qué es una “enigmática alma rusa”?
Para comenzar me gustaría reflexionar sobre el significado mismo de
la palabra, antes de hacer el intento de responder a una pregunta
tan atrevida. Alma, es una cosa enigmática la mires por donde la
mires. Pensamos poco en su existencia, nos preocupamos poco por su
estado, pero de todos modos estamos seguros de que la tenemos o algo
parecido, y no se nos va a escapar a ningún lado. Entonces, si
tenemos una relación tan particular con nuestra alma, qué nos queda
decir sobre la rusa, y encima, enigmática? La “rusidad”, si me
permiten la expresión, consiste no sólo en el idioma ruso, cultura
rusa, literatura, etc. Ser ruso no significa tampoco haber nacido
ruso, hay que serlo siempre, hay que convertirse en uno. Y aquí es
donde regresamos a la parte de alma. Es diferente del idioma, es
diferente de la cultura, es hasta diferente de nuestros intereses
pero tiene un poco de todo eso.
La verdad es que yo nunca viví en
Rusia. Nací en Kazajstán, luego de terminar primer grado mi madre
decidió mudarse, mientras más lejos mejor. Obviamente, en un
principio hacíamos lo posible para parecer más argentinas y menos
extranjeras, para poder cambiar rápidamente nuestras vidas. Por
suerte, nos duro muy poco. Rápidamente pasamos a marchitarnos lejos
de nuestra patria, comenzamos a sentir que había “algo”, y era
eso lo que nos estaba haciendo falta de manera salvaje. Comenzamos a
ir a la Iglesia, volvimos a festejar las grandes (y pequeñas)
fiestas rusas, le pedimos a la abuela que nos envíe un samovar y nos
bajamos un montón de películas rusas. Primero descargamos todas las
viejas, y luego seguimos bajando todo lo que teníamos a mano.
Leíamos libros y revistas en nuestro idioma y cada domingo
preparábamos “pirogi” o mejor aún, “vareniky”
Puedo decir que mi mama se calmo, pero
yo seguí por mucho tiempo sin encontrarme a mí misma. Ahora, muchos
años después, entiendo que es lo que necesitaba en aquel entonces.
A mi alma rusa hubo que educarla, pero lejos del país que me vio
nacer. Tenía la necesidad de entender y valorar, quien soy, por qué
Rusia me atraía como un imán , que hay allá que no hay en ningún
otro lado. Y ahí encontré mi alma, por siempre propiedad de mis
tierras. Entender eso me ayudó a entender de verdad que es ser rusa
y que necesito serlo, como necesito comer o respirar. Eso es lo que
me lleva a querer descubrir siempre algo nuevo o algo viejo sobre mi
gente, sobre Rusia, sobre mí. Para que siendo una orgullosa
argentina, continuar siempre siendo rusa.




0 comentarios:
Publicar un comentario