No se si debo decir que lamentablemente o no, pero detesto escribir con consignas. Es como respirar bajo el dictado del cronómetro, me pone nerviosa y nunca me sale bien. Siento que son sogas que me privan del libre movimiento. Con esta introducción desalentadora se pueden imaginar la actitud positiva que me acompaño a medida que exprimía mi mente como una naranja en busca de una idea apetecible.
Mi consigna del taller en combinación con mis ocurrencias en esos días daba como resultado todos los lugares comunes que se les puedan ocurrir y muchos más. Así hasta que me ilumine digamos , y utilizo esta palabra porque justamente queda muy bien el la ocasión. Fue pasando por la puerta de una iglesia, mientas mi mente sufría otra tortuosa sesión de exprimidos, que recordé algo. No puedo creer que se me haya pasado por alto. Recordé que yo amo escribir, recordé que jamás puedo poner en palabras todo lo que tengo en no se donde, supongo que en la mente o en el corazón, por ahí cerca. Entonces escribir se volvió fácil. Tomé una idea que había tenido cuando era muy chica, una historia que inventé de niña y que creí enterrada como mis dibujos de acuarela. La reviví y jugué con ella. Siento que la di vueltas en mis mis manos, la mire de todos lados y me hizo feliz.
La transformación posterior por suerte dejó a mi historia inspiradora casi irreconocible. Digo por suerte porque espero haber desarrollado alguna capacidad literaria o similar a eso en los últimos 15 años, sino sería algo bastante decepcionante por decir algo. Una vez que haces aparecer un personaje, te convertís en algo así como su destino. Y como tal me doy cuenta que soy poco constante, no se en que van a terminar, no se si los sucesos los irán cambiando mucho, poquito o nada. Pero si se exactamente como son ahora. Lo se porque creo que todos los personajes que uno crea, llevan dentro pequeñas partes de uno mismo. Ellos guardan nuestros secretos, aquellos que ya no podemos guardar solos. Las historias que uno escribe, por más ficticias que sean e inverosímiles son las historias de vida de los autores. Muchas veces diarios cifrados.
Editar un texto resulta hasta terapéutico. Es interesante ver en que te equivocas, es educador darte cuanta de las palabras que repites y fascinante ver los sinsentidos que se te da por agregar. Yo siempre me enamoro de mis primeras versiones, es ese amor primero indestructible. Claro, después para que los demás se enamoren de mi texto tengo que hacerlo entendible y bello para todos no solo para mi y mis personajes. Eso me lleva a la larga y tediosa revisión, donde igual siempre me termina faltando un acento o sobrando una coma y ni te digo del punto y coma que creo que no se muy bien para que me sirve. Es muy probable que la primera versión se sienta bastante traicionada, y no es para menos. Las versiones que se desprenden de ella, en este caso, fueron fieles a los trazas primeros o intentaron. Pero en otros casos ha sucedido que mis versiones podrían llamarse otras producciones directamente. Por suerte ahora tomé consciencia de lo importante que son los detalles, conjugar de una u otra manera no es lo mismo, usar una palabra o la otra tampoco.
Escribimos siempre para ser leídos, y no siempre sabemos por quienes. Entramos en un mundo de comunicación que no podemos manejar. Cuando la historia deja de estar en tu cabeza y pasa a estar almacenada en algo externo ya no es solo tuya, es de todos los que la lean. Yo quiero escribir esta historia y otras para dejar de tenerlas archivadas en mi cabeza, para dejar de guardar secretos. Yo quiero que mi historia sea tuya ¿será mucho pedir?



4 comentarios:
Hola Regina,
Muy ensayístico tu proceso de escritura. Sería bueno que puntualices qué cambió de una versión a la otra, qué retrabajaste, qué te parece que lograste, qué no.
Por otra parte, podrías subir las versiones de tu cuento?
Saludos!
Emilia
Hola Reginaaaa! me gusto este texto muy sincero y hasta comico jaja como la parte del punto y coma...no sabia que te gustaba tanto leer, que bueno!
Voy a segir leyendo, un beso!
Me encanta tu sinceridad!!!
Que bueno que disfrutes tanto escribir y mas aun que puedas plasmar en el papel ideas que tenias de chica!!
Coincido con vos en que me cuesta escribir por consignas,tardo en encontrar la forma de que esas ideas que se encuentran en mi mente puedan llegar finalmente a la consigna, pero tambien considero que es necesario para no dejarlas como simple pensamientos.
Es verdad que uno siempre se enamora de las primeras versiones, pero esta bueno leer y releer los escritos porque cuando lo volves a leer, ves esas cositas para corregir. Esta bueno verlo desde otro punto de vista, como si no fuera propio
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